Cuando el desierto es necesario

Transitar por un desierto a veces es necesario para poder mirar mejor las estrellas.

No fue en Ur, ni tampoco en Harán donde Dios entregó las más grandes promesas a Abraham. Fue en parajes solitarios, en lugares en donde Abraham se instaló tan sólo movido por la fe y por su amor por la persona de Dios. A veces las luces de la ciudad y las distracciones de la vida no te dejan ver toda una galaxia de promesas que Dios quiere compartir contigo.

Hazte un tiempo para estar a solas con Él, y que los cielos creados con Sus manos te cuenten acerca de Su Gloria.

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