Ser “hombre” en toda la extensión de la palabra es ser “hombre de Dios”

(1ª. Timoteo 6:11). Los hombres de Dios son los que van a cambiar el rumbo de nuestra sociedad, son los que pueden hacer un impacto en cada familia y en cada iglesia del Señor Jesucristo.
Definitivamente, Dios tiene un ministerio para ti, trabajo en la obra del Señor es lo que sobra, la pregunta es si tú tienes el carácter de un Hombre de Dios, si tú estás dispuesto como varón a comprometerte con tu Salvador y serle fiel en todo lo que él te pide.
¡Seamos verdaderos hombres, fieles e íntegros delante de Dios!
¡Seamos hombres de Dios! 

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