No sigas viviendo en amargura. El agua de Vida Eterna sana cada rincón de nuestra existencia

Era 1944 y con tan solo 15 años, un jovencito judío-húngaro llegó al campo de concentración de Auschwitz. Estuvo sólo tres días allí, pero luego pasó a otros dos campos de concentración, en donde experimentó la tragedia y la pérdida de toda su familia, muertos junto a 6 millones de judíos en manos del horror nazi.

Sobrevivió al exterminio, pero también sobrevivió a la pesadilla y todos los recuerdos que eso trajo sobre su vida. Y escribió; escribió acerca del terror allí vivido, acerca de la muerte de millones, pero también acerca de la vida y de la esperanza y se transformó en el testigo que denunciaría la vileza humana en medio de la locura de la guerra. A diferencia del escritor italiano Primo Levi, quien también sobrevivió a los campos de exterminio, este joven no se suicidó. Años más tarde, ya transformado en un hombre él declararía “es un deber vivir después de Auschwitz”. Falleció a los 86 años, hace unos días, y en 2002 Imre Kertész fue galardonado con el premio Nobel de literatura.

No sé cuántos fracasos has vivido. No sé cuántas veces has experimentado un dolor profundo o una frustración intensa. Lo que sí sé es que cada historia de dificultad en tu vida, y cada una de tus experiencias de sobrevivencia pueden transformarse en la respuesta de Dios en la vida de otros. Tus humillaciones, angustias y días tristes, en las manos del Padre Eterno que sana todo eso, pueden ser medicina a los huesos y corazones quebrantados.

No sigas viviendo en amargura. El agua de Vida Eterna sana cada rincón de nuestra existencia y nos transforma en una ‪#‎CorrienteDeVida‬…Prosigue a la meta!

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